El problema de los miopes

Debo decir desde ahora que no tengo ningún problema con los miopes. Mi mamá es miope, mi prima es miope… De hecho, casi todos en mi familia son miopes. Mis ojos quisieron ser miopes en un momento, pero Dios es fiel y ahora, según mi oftalmólogo, tengo 20/20 … forzado. La miopía, el astigmatismo y la hipermetropía son condiciones oculares tan comunes como la gripe. Pero el caso de la miopía me llama mucho la atención. Según los científicos expertos de Wikipedia, la miopía es un defecto en la refracción del ojo, opuesto a la hipermetropía. Cuando existe una miopía, los objetos cercanos se ven claramente, pero los distantes se ven borrosos. Cuando estaba en la secundaria, mi profesora de biología nos enseñó a definir la miopía rápidamente con dos palabra: visión corta. Hace unos días estaba mentalmente recorriendo el universo (como siempre) y recordé aquella clase: Los miopes son los de visión corta.

Espiritualmente hablando, hay muchas personas miopes. La cantidad de creyentes cortos de visión aumenta a medida que los obreros decrecen. Es proporcional y completamente lógico. Una persona corta de visión no tiene razón para llevar a cabo una misión. Un gran ejemplo de un hombre visionario: Nehemías. En el tiempo de Nehemías, el pueblo de Israel, el cual había sido llevado al cautiverio años antes por el Imperio Babilónico, había caído en manos de los medo-persas, quienes habían derrocado al imperio anterior. Este hombre es identificado en la Biblia como copero en la corte del Emperador Persa Artajerjes [perfecto nombre para un gato, por cierto]. Nehemías tenía algo muy peculiar, algo que nos pasa a muchos: su cuerpo estaba en un sitio, pero su mente y su corazón estaban en otro. Mientras estaba en el palacio cumpliendo sus labores de copero, el corazón de Nehemías estaba en Jerusalén, en el remanente de la cautividad que allí estaban y en la gran afrenta que le esperaba a aquel remanente con el muro de Jerusalén derribado [Neh. 1:3-4]. Anteriormente, la seguridad de una ciudad dependía de sus muros. Así mismo, la fortaleza de un ejército se reflejaba en la calidad de los muros que tenía la ciudad que protegía. En el caso de Jerusalén, con eso de las invasiones y la esclavitud, sus muros y Templo habían sido destruidos. Nehemías tenía conocimiento de la situación y puso el caso en oración. Dios es tan genial que hizo que Nehemías, un copero, pero de mucha confianza para el rey, hallara favor en los ojos del emperador y le fue concedido ir a Judá E S C O L T A D O para reedificar Jerusalén. Tremendo. Pero esa no es la parte más interesante. Una vez allí, Nehemías salió de noche con unos hombres a recorrer la ciudad y a observar la condición en la cual se encontraba [Neh. 2:11 y ss]. Tengo la impresión de que Nehemías no vio tanto la condición presente de la ciudad, si no lo que podía ser. En esta ocasión fue que él dijo su frase célebre “Levantémonos y edifiquemos” [Neh. 2:18]. Nadie construye sin haber diseñado la edificación anteriormente, nadie diseña sin haber visto la edificación terminada en su cabeza. Nehemías sabía exactamente lo que Dios había puesto en su corazón: reedificar. Es tan fácil así, ¿no? Por mucho tiempo le pedía al Señor que me mostrara mi propósito, pero creo que no era la forma correcta de orar. Decidí cambiar mi oración: Señor, muéstrame la visión que has tenido para conmigo, de manera que pueda ejecutar la misión que me encomendaste con diligencia.

Les miento si les digo que todo fue color de rosa para Nehemías (o para mí). Siempre hay uno (o en este caso dos) dispuesto a ponerse en tu camino porque sí. Pero Nehemías entendía la visión que Dios había puesto en su corazón. Ningún obstáculo podía desviar a Nehemías de la visión que Dios había plantado en su corazón. Nuestro problema es que somos tan cortos de visión que pedimos que se nos explique la misión para entonces comenzar con la visión y caminar en torno a eso. Pero yo digo que es al revés. ¿Como vas a edificar sin planos? OJO. No vayan a decir que Michelle Báez dijo que no se necesita de la fe y que siempre debemos estar seguros de lo que estamos haciendo y hacia donde vamos. Fíjense… sí. Es cierto. En el caso de Abraham, pues, Dios le dijo que dejara a su tierra y a su parentela y que saliera a la tierra que Él le iba a mostrar [Gen. 12:1]. Pero igual en la fe, el principio de la miopía se aplica. Si Abraham no hubiera anhelado en su corazón ver la tierra que Dios le había prometido, no hubiera podido ver más allá de los territorios ocupados de Canaan; se hubiera rendido y hubiera regresado a Ur, hubiera regresado a nada.

Dios es tan magníficamente visionario que, al momento de construir el templo, dio instrucciones exactas acerca de todo. Siempre fue tan detallado en ese tipo de cosas y entiendo que lo hizo de esa forma para que, con todos esos detalles, tanto el arquitecto como el ingeniero pudieran ver en sus mentes el Templo terminado y entonces diseñar y construir– accionar– en torno a la visión que les había sido dada. El problema de los miopes es que no lo ven de esta forma. Cuando somos cortos de visión– cuando no vemos más allá de los muros derribados y las ciudades destruidas– nos será muy difícil obedecer a Dios. Cuando nos enfocamos solo en la misión y nos olvidamos de la visión, perdemos perspectiva, enfoque, perdemos la noción futurística y de avance que una vez nos impulsó accionar, perdemos propósito y perdemos interés. Es por esto que, si tienes miopía, te invito a que te auto-recetes lentes; pueden ser de contacto, de contacto con color, de nerd o de hipster, cual sea que prefieras, pero es momento de corregir en Cristo la miopía que nos ha impedido aumentar nuestra visión y compenetrarla con la visión de Dios para nuestras vidas. Es tiempo de que veamos más allá de los muros derribados, de los errores del pasado y de los problemas del presente, y que fijemos nuestros ojos en Cristo, autor y consumador de la fe, de manera que teniendo visión en Él, podamos cumplir con el destino que Dios ha determinado para nosotros.

 

Michelle

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s