No culpen al guionista

Un screenplay, o guión, es el trabajo escrito por los guionistas para una película, un video juego, o programa televisivo. Estos screenplays pueden ser obras originales o adaptaciones de piezas de literatura ya existentes. En ellas, el movimiento, las acciones, expresiones, los diálogos y el destino de los personajes están narrados. Ah! Y no están solo narrados, no. Están fijos. FIJOS. ¿Te imaginarías vivir en un mundo donde todas tus acciones, expresiones, decisiones– donde tu historia esté escrita, fijada y sellada? Yo no. En cierto modo, pudiéramos decir que vivimos en mundo así. Pero hace un poco más de dos mil años, el guión fue alterado. Drásticamente alterado.

Te llevo al principio y te explico. Cuando Dios crea el mundo del cine y ve que todo es bueno, le explica claramente a los tórtolos del Edén, Adán y Eva, que deben ser fructíferos, que deben multiplicarse, que llenen la tierra y que la sometan [Gen. 1:28]. Aunque suena fácil, el papel no era tan simple como aparenta, pero como nadie más se presentó a la audición (y es que no había nadie más para audicionar), el papel de Hombre le fue dado a Adán y el de Mujer, a Eva. Todo iba bien en el rodaje hasta que el antagonista, Satanás, aparece… Y, ¿saben algo? Eso era parte del guión. Lo que no era parte del guión fue lo que vino después. Eva olvidó sus líneas. No debía ser difícil. Dios era tanto el guionista, como el productor, el director, el escenógrafo… No habían dos cabezas tratando de idear la mejor película de todos los siglos. Dios estaba de acuerdo con toda la puesta en escena. Esta era la primera toma de la tercera escena: Eva se niega ante la oferta de la serpiente. Sin embargo, Eva no fue la única que olvidó sus líneas. Adán tampoco actuó según las pautas del director. ¿El resultado? El verdadero lío. Los costos de la película se tornaron muy elevados. El equipo de producción y todos los extras de la película estaban alarmados. Debían elaborar un presupuesto para vestuario y maquillaje ya que no habían tenido necesidad de vestir a los actores y… De repente, la película perfecta, la casi ficción, se tornó en una completa realidad. Todo fue corrompido, y la película aparentaba terminar. Dios, sin embargo, decidió no detener el rodaje. Se puede decir que en la escena de Noé quiso medio tirar la toalla, pero solo era asegurándose de que la película podía tener un poco de caos y destrucción para las escenas de acción y tragedia. Miles de años más tarde, Dios ve que la película se va poniendo monótona y aburrida. El hombre solo sabía actuar de antagonista, y su papel de protagonista en el Edén había sido drásticamente alterado y había perdido el objetivo principal de su rol. No obstante, Dios sabe como hacer que una historia se torne interesante. Aquí es donde el héroe de la película entra en escena: Jesús.

Y ya conocen la historia…. o el cambio en ella! Era preciso un actor diferente a los demás, alguien que estuviera dispuesto a ser el héroe no ideal: el héroe que ofrece su vida en vez de su fuerza, el héroe que ofrece su amor en vez de sus músculos, el héroe que no escoge su dama en apuros, si no que escoge a la humanidad perdida. Dios sabía que Jesús era perfecto para ese papel, que Jesús era perfecto para cambiar la historia de nuestras vidas por completo. Y sí, sé que sabes que Cristo divide la historia: antes de Cristo, después de Cristo, etc. Pero entiendo que lo más relevante no es ese a.C. d.C., si no el giro de 180º grados que Cristo le dio a tu historia en un madero. El acto más heroico: la crucifixión. El mejor comeback de la historia: la resurrección. La sequela más esperada de la historia: Su venida. Lo mejor de todo esto es que en Cristo entendemos que no estamos screenplayed; que nuestras acciones y destino ya no tienen que estar programados, narrados y fijados hacia la perdición, como en el pasado. A partir de la entrada en escena de Cristo, nuestro guión fue cambiado, nuestro destino fue cambiado, nuestra vida fue cambiada. A veces nos pasan cosas extrañas en nuestras vidas, cosas que no entendemos. Culpamos al Sr. Destino, al supuesto escritor de lo que haremos y quienes seremos en la vida. Algunos nos atrevemos a culpar a Dios, al verdadero guionista de la historia! Y lo hacemos creyendo que no hay salida de equis problema, que no hay como levantarse de la depresión que vino a raíz del final de la Leyenda de Korra, o que simplemente el propósito de nuestra vida se perdió cuando fulano o fulana se fue para nunca volver… No sé, piensa en las excusas que hacemos para culpar al Guionista…. y luego piensa en la maravillosa hazaña de Cristo en la cruz y todo el amor que fue derrochado en un madero solo para cambiar tu historia, y luego sabrás que el guión de la historia de la humanidad fue drásticamente alterado por Cristo para bien y en Cristo para salvación de todo el que en Él cree de todo corazón.

Michelle

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