Siete cosas que aprendí de C.S. Lewis

C.S. Lewis es probablemente el mejor pensador cristiano del siglo XX– y del XXI. Sus libros como Mero Cristianismo, El Problema del Dolor y Cartas del Diablo a su sobrino han sido bestsellers en todo el mundo. Este hombre fue quien escribió la famosa serie compuesta por 7 partes llamada Las Crónicas de Narnia. Ahora sí te suena, ¿verdad? Quisiera haber conocido a este personaje. Le imagino como un Pablo imaginativo y menos colérico. Seguro que tenía un gran sentido del humor. Fue ateo durante su juventud y de la forma menos convencional durante sus estudios universitarios, razonó su camino hacia Dios. “¿Razonó? ¿Bromeas, Michelle?” No. El fue uno de esos casos extraños en los que una persona trata tanto de probar que Dios no existe, que termina cayendo en la realidad de que Dios es más que solo existente: Él es, siempre ha sido y siempre será. Es por esto que tanto conocimiento aplicado a la luz de Cristo nos trajo libros ingeniosos, libros geniales, los cuales podemos hoy, años y años después de su muerte, disfrutar y aplicar como buenos y válidos a nuestra vida cristiana.

Lewis era profesor en Oxford University, una de las universidades más prestigiosas y de más renombre en todo el mundo. Como maestro, supongo que había mucho que aprender de él. No obstante, como cristiano, yo pienso que hay mucho más por aprender de él que solo conocimientos científicos. Es por esto que he decidido compartir con ustedes, de las numerosas cosas que este gran promotor del evangelio me ha enseñado, siete cosas que he aprendido de siete frases de C. S. Lewis, las cuales me han ayudado en mi caminar cristiano hasta ahora.

1. Soy un extraterreste. [Juan 17:16,18]
“Si encuentro en mi un deseo que no puede satisfacerse en este mundo, lo más probable es que haya sido creado para otro mundo.”

En caso de que no lo sabías, pues, ya lo sabes. Si eres de Cristo, eres un alienígena, un extraterrestre, un forastero en este mundo. Con frecuencia me encuentro deseando mares cristalinos y una nube en la cual escribir. Y sé que se han dado cuenta de que puedo estar un poco loca, pero eso es lo que pasa cuando uno se cuenta que no hay de que avergonzarse en Cristo… ¡y más si eres turista en un lugar como este! Estamos aquí sabiendo que no somos de aquí, viviendo como peregrinos y extranjeros en un mundo hostil y lleno de dolor, con la única misión de dar a conocer la esperanza de salvación que hay en Cristo Jesús y así poder regresar a casa. Te pido que no te ofendas. La verdad duele. Eres un extraterrestre.

2. El perdón es algo complicado. [Efesios 4:32]
“Perdonar no es excusar.”

La palabra “perdón” es utilizada muy ligeramente. Siempre nos pasa lo siguiente: Vamos caminando en un sitio con mucha gente, si darnos cuenta chocamos con una persona y decimos “¡Ay! Perdóname. No te vi.” Creo que en este caso el verbo no sería perdonar, si no excusar. El perdón va más allá de pasar por alto una ofensa. Dice la Biblia en el libro de Efesios que debemos perdonarnos mutuamente como Cristo nos perdonó a nosotros. No sé que tan en serio nos tomemos el perdonar, pero Cristo se tomó este asunto muy en serio cuando se ofreció voluntariamente a morir por todos. Es importante que en nuestra vida diaria, sabiendo que no somos perfectos y que en algún momento ofenderemos o seremos ofendidos, perdonemos como Cristo nos perdonó y nos olvidemos de las ofensas que nos hacen. No solo excusar a alguien y advertirles que no lo hagan de nuevo, es perdonar, y aún nos ofendieran por una décima quinta vez, perdonar como si fuera la primera y las demás catorce veces nunca ocurrieron.

3. No hables de más. [Proverbios 10:19]
“Nunca uses palabras demasiado grandes para el tema. No digas ‘infinitamente’ cuando quieres decir ‘muy’; después no tendrás ninguna palabra para hablar de algo que es realmente infinito.”

Este versículo sí lo cito textualmente: “El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.” Tal vez no sea exactamente lo que Lewis quiso decir con esta frase. Pero, miren, estudié derecho por un muy corto tiempo y puedo decirles que el adornar mucho las cosas, con palabras que nadie entiende, y tener que escuchar a alguien hablar y hablar por horas solo para demostrar que sabe, es lo más tedioso del mundo. El refreno en la vida del cristiano es vital. Cristo nunca habló de más. Dios nos dejó en Su Palabra exactamente lo quiso decir y lo que quiso que nos fuera revelado. A Él le pertenecen los misterios y las cosas no reveladas [Deut. 29:29], a nosotros nos concierne hablar lo que nos ha sido revelado a través de Jesucristo [Hebreos 1:1-4].

4. Cede. Siempre cede. [Job 42]
“Me rendí; admití que Dios era Dios.”

El capítulo 42 del libro de Job es el cierre con broche de oro a la historia de este hombre admirable. En este capítulo Job reconoce que no hay pensamiento que se escape de la aprehensión de Dios y que todo lo que Él permitió en su vida, fue para que Job pudiera conocerlo. Como dije antes, C.S. Lewis era ateo en su juventud. Sorprendete (aunque no increíble) como Dios quiso mostrarse a su vida, a través de lo que él amaba como hombre: el saber. Lewis no tuvo otra opción que admitir que Dios efectivamente es Dios y que fuera de Él no hay nada.

5. Tomar buenas decisiones siempre será difícil. [Romanos 7:19-20]
“Ningún hombre sabe qué tan malo es hasta que ha intentado ser bueno.”

A mí que nadie me diga que siempre piensa en el otro cuando solo queda un pedazo de Tuscan Six Cheese pizza de Papa John’s en la caja, porque si al Apóstol Pablo, que es el verdugo del evangelio, le costaba hacer el bien, ¿que será de nosotros, simples mortales? No es que queremos hacer el mal, es que simplemente nos resulta más fácil. Nuestra carne es el yugo que debemos sobrellevar durante toda nuestra vida en la tierra. Sin embargo, Cristo, consciente de la realidad aflictiva a la que nos enfrentamos, nos dice que confiemos, que Él ha vencido al mundo [Jn. 16:33] y que su yugo es fácil y su carga es ligera [Mt. 11:30]. Si Cristo pudo hacer lo correcto al ir a la cruz y vencer todo en lo que fue tentado [que fue en todo] nosotros, que tenemos el Espíritu de verdad morando en nosotros también seremos capaces de hacer el bien aunque nos cueste.

6. La evolución existe. [2 Corintios 5:17]
“Es gracioso el que día tras día nada parece cambiar, pero cuando miras atrás, todo es diferente.”

Antes de que me crucifiquen, no me refiero a la evolución de las especies. Me refiero a la evolución que viene con el tiempo y a la evolución que experimentamos cuando venimos a Cristo– me refiero al cambio. El factor tiempo, del cual ya he escrito anteriormente [ver “5 minutos más” en los Archivos], implica crecimiento, implica cambio. Ya no somos las mismas personas que éramos 10 años atrás. Mis compañeros del colegio no son los mismo de hace tres años cuando nos graduamos. La vida nos lleva cambiar. Así también te puedo asegurar que jamás podemos ser los mismos una vez nos encontramos con Cristo. Aunque al paso del día a día no veamos cambio alguno, si le damos tiempo al tiempo y miramos atrás, es más lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas de lo que esperábamos que Él hiciera.

7. Soy el manager del evangelio. [Marcos 16:15]
“Cuando nosotros los cristianos nos comportamos mal, o fallamos en comportarnos bien, hacemos que el Cristianismo sea increíble para el mundo exterior.”

Si Cristo estuviera aún con nosotros en carne, nos despediría, o al menos a la mayoría. Qué terribles managers solemos ser. Un manager es aquel que se encarga de promocionar y arreglar las presentaciones, entrevistas, etc. de un artista en específico. Hillsong United, en la canción “Point of Difference” canta “we live to make You famous”. Traducido es: “vivimos para hacerte famoso”, refiriéndose a Jesús. Es tiempo de que nos cuestionemos el tipo de fama que le hemos dado al Evangelio y a Cristo. La Biblia nunca contempló un evangelio light para el Cristiano. Nosotros debemos hacer el evangelio creíble. Nosotros somos los encargados de promover lo que creemos para que otros puedan creer y dependiendo de la forma en que lo hagamos, podemos atraer o repeler personas que pueden ser prospectos potenciales para el arrepentimiento, prospectos sin distinción de raza, color o procedencia.

Michelle

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