Absolución

No sé cuantas veces has escuchado la historia de la crucifixión de Cristo. Tampoco sé cuantas veces repiten la Pasión de Cristo cada año durante Semana Santa en el cable local. Ahora mismo, la cantidad [y las repeticiones] no importa. Quememos un poco las neuronas.

¿Saben algo de derecho? Yo sí. Lo estudié alrededor de un año y recuerdo de la única clase de Derecho Penal que tomé que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. No obstante, una vez hay pruebas suficientes para encarcelarte, pues se hacen los procedimientos debidos y, bueno, todos saben que los transgresores de la ley, deben ir a prisión. ¿Porqué? Porque la ley lo dice. Nosotros fuimos hallados culpables por la ley. Nuestro perfil: Transgresores de Primera, alias Pecadores. Eramos culpables y merecíamos morir por nuestros delitos y pecados. La única forma en la que podíamos escapar la muerte eterna era por fianza, y por fianza SOLA. Cristo fue el único que podía pagar la deuda tan grande que caía sobre nuestras espaldas. ¿Y saben qué? Así fue. La diferencia entre este acto y cualquier otro: la fianza absolvió el cargo. En otras palabras, es como si el cargo nunca existió. Todo rastro de culpabilidad desapareció en el momento que Cristo exclamó –Consumado es–.

Si en algún momento sientes culpa innecesaria o miedo al rechazo, recuerda que mediante Jesucristo, toda tu culpa desaparece y todo tu pecado es borrado. Es obvio que al pecar sentimos culpa, pero ese pensamiento de que Dios no te va a perdonar solo porque fallaste otra vez, es justo lo que el enemigo quiere que pienses.

La Palabra de Dios nos dice en Hebreos 4:16 que podemos “acercarnos confiadamente al Trono de la Gracia donde podemos alcanzar misericordia y gracia para el oportuno socorro”. ¡Alcanzar! ¿Pueden creerlo? La relevancia y magnitud del poder de Cristo y Su humillación en la cruz lograron que el gran abismo que nos separaba de Dios, se nivelara.La absolución de nuestra vergüenza por Cristo en la cruz absolvió, anuló toda culpa. Somos justificados por la fe en Jesucristo, declarados inocentes a través de Su Hijo y limpiados por Su sangre que corrió por amor a toda la humanidad. Ya no hay abismo, ya no hay velo, no hay nada que nos pueda separar de ese privilegio de acercarnos a Dios e ir de ver a Dios como alguien inaccesible a ver a Dios como mi Padre y mejor amigo.

Michelle

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