Entretenimiento & Co.

Nunca me ha gustado el circo. Suelo leer muchos artículos de historia en una página que se llama StumbleUpon y mis entradas favoritas son las que presentan la información con fotos del ayer. No obstante, por alguna razón me “freak-ean” [fri-ke-an] las fotos de los circos ambulantes de los años 30, 40 y 50. Son como, pues, raros. Me imagino que sus presentaciones eran verdaderos freakshows. Se pueden leer artículos acerca de como los que se unían al circo eran personas deformes o con alguna condición que les impedía de alguna forma insertarse en la sociedad, pero que irónicamente podrían ser de fascinación y asombro para ella. En este tiempo podrían demandar a muchos por actos discriminatorios por lo que en aquel entonces era motivo de burla y entretención para los seres humanos. ¿Pueden creerlo? Gracias a Dios por los avances médicos y el internet. Ah, y los derechos civiles y esas cosas que prohiben que esos circos de “raros” sigan su método inhumano de entretención.

Hablando de entretenimiento, ¿acaso han escuchado la frase “No soy chismoso(a) pero me entretiene el chisme“? ¿No? Yo sí. Recuerdo que la usaba como excusa para no sentirme mal por participar en conversaciones y diálogos de “crítica constructiva colectiva” (Se me escaparon las comillas. De verdad.)  acerca de la chica que a nadie le agradaba. En serio, solo era “crítica constructiva colectiva” (Al parecer, se me volvieron a escapar; lo siento mucho.). Era la entretenida dinámica en la cual todos nos deteníamos a participar activa o pasivamente de una conversación que obviamente no involucraba chisme. De ninguna manera un grupo de jóvenes cristianos, formados en valores bíblicos podrían sentarse a chismear. Era, como les dije, “crítica constructiva colectiva”. Solo eso y nada más.

Espero que hayan notado mi evidente sarcasmo. Es solo que, el pecado es tan sutil, ¿saben? Puede ir de la acción a la omisión y de la tragedia al entretenimiento en un santiamén. Después de la mentira, considero que el chisme es uno de los pecados más sutiles que existen. Hay una linea tan fina entre el chisme y la prudencia. Creo que la Biblia es clara en cuanto al chisme y la murmuración. Miriam y Aarón, a quienes Dios castigó con lepra por una semana a causa de la murmuración, son el ejemplo perfecto del chisme y sus consecuencias. Dios anhela un templo transparente, honesto, sincero. Muchos ven la lepra como castigo por romper la ley. Para mí la lepra solo representaba como el chisme y la murmuración habían contaminado el espíritu de esas personas. Al estudiar bien su caso, me di cuenta del poder que tiene el chisme sobre el chismoso. El chisme te hace sentir mejor contigo mismo. Al hablar de los errores del otro, dejas de sentirte solo en tu imperfección. Es muy fácil criticar los errores del otro porque de alguna forma justifica tu error pero, lo único que hace el chisme es hundirte aún más en un mar de engaño, traición y entretenimiento pecaminoso.

¿Recuerdan la vez que David debía estar en el campo de batalla pero decidió quedarse en su palacio? Metió la pata enormemente aquel hombre. David creyó que se había salido con la suya. Se quedó con la mujer, seguía siendo Rey y al parecer, era libre de culpa, ¿cierto? Pues, no. En el tiempo de David vivía el profeta Natán, a quien Dios le había revelado el pecado de David. Dios le ordenó a Natán que fuera y confrontara a David por lo que este había hecho. Me encanta esta historia [2 Sam. 12]. Dios nos da un perfecto ejemplo de como debemos manejarnos con aquellas informaciones difíciles de procesar que pueden poner en peligro el testimonio de muchos y en ocasiones hasta al mismo Evangelio.

Últimamente, he estado desarrollando un pequeño y minimal disgusto por las páginas de noticias cristianas. Al principio me encantaba la idea de poder  centralizar el avance del evangelio y tener acceso al desarrollo de los distintos ministerios globalmente. Pero ahora… Ahora solo veo como solo se suben chismes para entretener en vez de noticias para informar. Muchos ciertos, otros falsos, otros son simples rumores iniciados por algún desalmado, pero al final, eso es lo que son: puros chismes. En estas semanas han circulado más chismes e indiscreciones de personas importantes que peticiones de oración o entradas edificantes (como esta) por las redes. Dios nos insta a que todo lo que salga por nuestra boca edifique. El chisme y la murmuración pueden resultar entretenidos al principio, pero entre la entretención y el pecado, no nos damos cuenta de como nos vamos alejando del origen de toda verdad y toda luz. Es necesario confrontar en vez de murmurar y edificar en vez de destruir.

 

 

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