De las cosas imposibles

A veces pienso hasta seis cosas imposibles antes del desayuno.

Recuerdo una vez que estaba en el colegio y todo el mundo comenzó a hablar de lo que quería hacer con su vida. En esos días estaba fascinada con la ONU y Ban Ki Moon. Así que abrí mi boca y dije que en unos años llegaría a ser la Secretaria de Estado de la ONU. Recuerdo que uno de los chicos me miró, se rió y me dijo, “¿Porqué no mejor te trazas una meta realista?” No es edificante lo que le respondí. Realmente me frustré muchísimo. En realidad no creo que me apasionaba la idea, pero de que creía que podía llegar a serlo, lo creía. El hecho de que alguien me mirara a la cara y se mofara de mi muchosidad me molestó mucho. Pero las cosas cambiaron. Me encontré cara a cara con Dios después de un tiempo y tengo mi camino trazado. Esa evocación es cosa del pasado. No obstante, solo una cosa no deja de frustrarme: Que las personas no puedan ver todo el potencial que tengo.

No pienso ser modesta esta semana. Me gusta pensar en cosas “imposibles”. Honestamente creo que eso me llevará lejos, muy lejos. Tal vez más de lo que mi mente alcanzaría a imaginar; y créanme, la imaginación es mi compañera de muchos años. Pero en este caso, quisiera darte un pequeño paseo por mi mente para que podamos compartir este ideal: Es necesario siempre pensar en seis cosas imposibles antes del desayuno. Independientemente de que las personas puedan ver lo que hay de Dios en ti, debes siempre imaginar lo aparentemente  imposible haciéndose posible. Y realmente, ¿cuál es el problema con soñar despiertos? Las personas que nos piden que despertemos son las personas que nunca han podido creer en lo imposible. Y no es que haya algo realmente imposible. Nada es imposible para Dios. Ergo, nada es imposible para mí. [Lucas 1:37] Si A=B y B=C, entonces A=C. Es simple matemática.

La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad.

Las “cosas imposibles” son producto de nuestra imaginación. Es absurdo que la frase “producto de tu imaginación” sea catalogada en niveles de locura. Los sueños, las aspiraciones, los deseos, la creatividad, la raíz de las metas que nos trazamos… Todo eso está en nuestra imaginación. ¿Pudieran imaginarse una vida sin imaginación? Sería muy difícil hacer eso sin la imaginación en sí. Nuestra capacidad de soñar y trazarnos metas aparentemente imposibles depende de nuestra habilidad para imaginar. Una de las razones por las cuales me apasiona el diseño es que la primera acción que conocemos de Dios es el crear– no el amar o el perdonar, si no el crear. El universo y todo lo que él contiene inició en la imaginación de Dios, como un pensamiento mañanero. Al hacernos a Su imagen y semejanza, Dios nos dio una habilidad increíble para imaginar y una aún más increíble para crear y llevar a cabo proyectos.

Dios no puede tener un pueblo ajeno a la imaginación y a la realización de cosas imposibles. Hoy en día muchos creyentes verían imposible el Mar Caribe dividido en dos o columnas de fuego descender del cielo para protegernos del frío del invierno (el cual no existe aquí en República Dominicana, pero ustedes entienden). Muchos creyentes ven imposible que la tierra se vuelva a detener en su órbita para que el sol nos de unas horas más de luz. Muchos creyentes ven imposible que una persona resucite de una tumba (Irónico ¿verdad?). Muchos creyentes no son ni remotamente creyentes.

No tener habilidad para imaginar la realización de cosas imposibles no es propio de un cristiano. No sé en qué momento dejamos de imaginarnos generaciones transformadas por el poder de la Palabra o personas enfermas siendo sanadas. En una realidad cristiana como la presente– aceptación de la homosexualidad, unión libre, tergiversación de la Palabra, amor enfriado, conformismo dominguero, ausencia de milagros– es necesario imaginar lo imposible para actuar en base a eso. La Biblia habla de un Dios que no cambia. No imaginar las cosas imposibles hacerse posibles es no creer en el Dios del cual habla la Biblia. Es momento de que tu realidad sea el producto de tu imaginación. Tu potencial en Dios es infinito. Imagina más creativamente. Piensa más cosas imposibles. No sabes cuantas vidas serán cambiadas a través de los sueños que Dios ponga en tu corazón.

M

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